Road trip en autocaravana por Extremadura (Zafra – Plasencia)

13 Nov 2020 | Rutas

autocaravana al fondo entre un bosque de encinas

Surcamos el sur de Extremadura para descubrir sus zonas clave en autocaravana.

En el artículo de hoy os proponemos un viaje sencillo por Extremadura en autocaravana, de fácil improvisación y que puedes hacer en cualquier época del año por la belleza que presenta durante el otoño/invierno y por la cantidad de piscinas naturales y ríos que verás durante primavera/verano.

Desde Zafra, pasando por Los Barruecos, hasta la sierra de Gata, así nos lo hemos montado para ir por unos de los parajes más bonitos del suroeste de la península. ¡Descubre Extremadura!

Aunque parece ser que las restricciones de movilidad han continuado durante estos meses debido a la pandemia, lo cierto es que es la mejor ocasión para aprovechar unos días libres, ya sea un finde, un puente o unas largas vacaciones para ir y descubrir o revisitar aquellos lugares de nuestra propia tierra que, a veces, quedan olvidados o sin descubrir. 

Déjate sorprender por tu propia tierra.

Depende de donde empieces este viaje, podrás hacerlo en un sentido u otro, pero en general, los sitios o enclaves a visitar serán los mismos, nuestro punto de partida fue la ciudad de Zafra, famosa por su Parador nacional de aires medievales, con grandes parques y plazas que llenan de alegría esta pequeña ciudad comercial y cuyo evento más famoso la hace muy conocida en toda la zona sur, la Feria Ganadera de Zafra. Además, en esta ciudad, puedes darte un breve paseo y recorrer: 

  • La plaza chica
  • La plaza grande
  • Los restos de la muralla del siglo XV.

Zafra –> Los Barruecos

Nuestra primera parada después de hacer 140km con la autocaravana fueron Los Barruecos, cerca de Cáceres ciudad. Este monumento natural consiste en unas formaciones rocosas, que recuerdan a las de la Ciudad Encantada de Cuenca y que están rodeadas de una reserva de aves, sobre todo, cigüeñas. Al atardecer, este sitio es mágico, ya que cae la hora dorada y nos muestra una de las mejores puestas de sol que hayas visto. 

Este impresionante entorno natural está dominado por los grandes bolos graníticos que se asientan a orillas de varias charcas y que te hacen un recorrido por tumbas prehistóricas, restos de asentamientos romanos e incluso alguna pintura rupestre. La magia de este lugar es innegable. 

La entrada al monumento es gratuita y la autocaravana es fácil de aparcar en el gran parking que tiene a la entrada, con suficiente espacio, aunque están mezclados turismos y autocaravanas y campers. Merece mucho la pena preguntar al personal del centro de interpretación y visitar este, ya que te enterarás de primera mano de las curiosas formaciones y cómo llegaron ahí. Además, ellos mismos nos comunicaron dónde podíamos dormir y pernoctar con nuestra autocaravana. 

El humedal cerca de Los Barruecos

Nosotros pasamos la noche cerca del Humedal de la Cigüeña, en un área de picnic por la zona de San Isidro. Es un paraje 100% natural, no hay lugar para vaciar aguas o llenado de nuestra autocaravana, pero sí que hay mucha tranquilidad y a ciertas horas solo se escuchan sonidos de animales. El paraje pide ser respetuosos y no dejar ni rastro de nosotros por allí, así que recomendamos lo mismo.

los barruecos al atardecer
Los barruecos al atardecer

Los Barruecos -> Sierra de Gata

Al día siguiente, nos despertamos temprano para realizar 300km en total con varias paradas intermedias.

  • Primera parada: nos dirigimos hacia Trevejo, el primer pueblecito de la Sierra de Gata donde paramos para ver sus calles empedradas y su castillo en ruinas, una estampa de lo más romántica que recuerda a un escenario típico de Juego de Tronos (enlazar a futuro post sobre juego de trono). Al estar en alto, se pueden divisar todas las praderas que rodean el enclave. Es simplemente espectacular y más en otoño, todos esos tonos anaranjados y amarillentos llenan el valle de color. Lo cierto es que estos pueblos nos han recordado mucho a los pueblos del norte de España: calles estrechas, sinuosas y empedradas con casas y arquitecturas también en piedra. Decidimos comer en Trevejo dentro de nuestra autocaravana y nos preparamos un insólito secreto extremeño con salsa roquefort.
     
  • Después, nos pusimos en marcha para ir a Hoyos, otro de los pueblos típicos de la Sierra de Gata y que además está justo al lado del anterior. Este pueblo tiene alrededor de 900 habitantes y tiene algo más de vida que el anterior. Sus calles y casas están muy cuidadas, tiene una gran iglesia en la Plaza Mayor del pueblo y la pintoresca imagen nos sigue recordando a esos pueblos del norte de España. Nos hizo gracia encontrarnos un grupo de gallinas campando a sus anchas por una de las calles del centro.
Gallinas en Hoyos

No nos detuvimos mucho en Hoyos, solo dimos un paseo, dejamos la autocaravana en un parking público a 10 minutos del centro andando, donde había buses aparcados. Para después poner rumbo a Gata, el pueblo que da nombre a toda esta zona. 

Villa de Gata -> Plasencia

  • Pasamos la noche en Gata, aparcando a las afueras del minipueblo, y al día siguiente amanecimos temprano para hacer una ruta muy interesante que discurre por una calzada romana bastante bien conservada. Intentando encontrar el punto de partida de la ruta, nos perdemos entre las sinuosas y empinadas callejuelas hasta que un buen hombre vecino del pueblo y muy genuino nos señala y aconseja por dónde es mejor comenzar la ruta. El sendero comienza en lo alto de Gata, en una de sus calles más arriba en la ladera y, rumbo hacia el monte y el río San Blas, pasamos por un puente romano y llegamos hasta la Ermita de San Blas
Parte de la ruta por la calzada romana de Gata


Si sois afortunados, podréis ver la gran colonia de águilas que hay sobrevolando la zona. Nosotros continuamos durante 9 km más o menos, unas 2h hasta llegar a la ermita de San Blas, un espacio lleno de paz y rodeado de césped y vegetación salvaje. Tras llegar a la ermita, volvimos por el mismo camino y decidimos comer en Los portales, un restaurantes en el centro de la Villa de Gata.

gatos comiendo en una mesa de bar en el pueblo de gata
Los habitantes felinos de la ciudad campan a sus anchas
  • Ese mismo día, después de comer, nos ponemos rumbo a Robledillo de Gata, un pueblo muy bonito de piedra gris y unos soportales al lado de la ribera con estructuras imposibles que ofrece mucha paz y un paseo de otro tiempo. Tras ese breve paseo y unas cuantas fotos sobre el puente, nos dirigimos hacia Plasencia, la cuarta ciudad más grande de Extremadura y con un encanto muy especial. Está más al norte del resto de ciudades grandes extremeñas y guarda similitud con sus vecinas en Castilla y León. Decidimos pasar la noche aquí porque hay un área de aparcamiento para autocaravanas muy grande y, además, cerca de esa zona hay una gasolinera que te deja vaciar gratis aguas grises y negras si rellenas el depósito, por lo que sale redondo.

Aprovechamos, una vez aparcados, y cenamos en la plaza mayor de Plasencia, cerca de su famoso campanero, El abuelo Mayorga, una estatua de 2m que toca la campana cada hora acallando el bullicio de la plaza con sus tañidos. 

Aquí finaliza la primera parte de esta ruta sobre ruedas o road trip que hicimos, sobre todo, de sur a norte en autocaravana, si quieres seguir leyendo el resto de la ruta y cómo disfrutamos de los buitres de Monfragüe, pincha en el siguiente enlace y continua la aventura. ¡Te esperamos! 

1 Comentario

  1. hola, me ha gustado mucho el artículo, muy buena idea

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